lunes, 1 de junio de 2015

PASO A PASO DE UN AGUAFUERTE AL PAPEL DE LIJA O ESMERIL.



                                                     
PAPEL DE LIJA O ESMERIL COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO
(Técnica registrada en la Propiedad Intelectual como derechos de autor)

Tensar la lija fijándola con cinta carrocera a una superficie plana



Darle al respaldo del papel esmeril una capa muy fina
de gesso (acrílico), al objeto de blanquearla y de ese modo
utilizarlo como un folio en blanco, lo que facilitará
nuestro trabajo


dejar que seque convenientemente


Necesitaremos un lápiz duro, un 6 H, e incluso un 9 H 


Efectuamos, sobre el respaldo del papel esmeril, un dibujo previo,
tan preciso como se nos antoje.


Un objeto romo, (no cortante), nos será igualmente útil


La mina, por ser muy dura, nos permite un excelente 
afilado, para la obtención de trazos muy finos,


Utilizando la plancha, abrimos en un cartón, si es posible del
mismo grosor que el metal, una ventana donde
insertar esta.


Este es el objetivo, al objeto de que nuestra
matriz no se mueva durante el proceso de grabar.


Incorporal el metal a la ventana y fijarlo bien por los
cuatro costados,


El cartón que hemos recortado la adherimos igualmente
al respaldo de la plancha, consiguiendo que el cobre sobresalga
luego ligeramente.


Ya podemos colocar el papel esmeril sobre la plancha, fijándolo
igualmente, aunque solo por uno de los costados, lo que nos
permitirá levantarlo cuando deseemos ver como evoluciona el grabado


Empezamos a dibujar, teniendo en cuenta que si nos apoyamos sobre
la lija, los diminutos granos del esmeril se clavaran en el barniz. Para evitarlo
bastará con anteponer en las zonas donde no trabajamos, un simple recorte 
de periódico o papel de seda,


Realizaremos el dibujo mediante presión. Cuanto más intensa sea la
presión de la mina del lápiz sobre el papel de lija, más oscuro rendirá el dibujo.
Esto es así porque es el ácido ataca proporcionalmente al metal, dependiendo
de la anchura del orificio abierto en el barniz. Si es un poro muy fino, lo hará 
antes en profundidad, y si es muy ancho, en anchura. De este modo, mediante
presión, obtendremos una gama tonal bastante extensa.


A trabajar se ha dicho.


La plancha ya grabada, será debidamente protegida antes de
proceder a la mordida, al objeto de proteger las zonas libres del metal.


El respaldo del cobre lo protegemos con cinta de embalaje y luego pasamos
una tira larga que nos permitirá colgar la plancha sin tener que introducir
las manos en ningún momento en el ácido (Percloruro Ferrico,, 1 x 1 de agua)
Metemos primero la plancha, tal como se ve en la imagen, en el mordiente.


Procedemos a lavarla enseguida con agua clara, lo que evitará
que las burbujas de aire se fijen en la superficie y por ello no dejen
actuar al ácido en determinas zonas, ya que al ir la plancha colgada boca
abajo, no podremos ver como evoluciona la corrosión.


Colgamos la plancha utilizando la cinta de embalar, tal como se
muestra en la fotografía


Limpiamos cuidadosamente la matriz y procedemos a la estampación.


Primer estado de un trabajo realizado en poco más de hora y media.


Ejemplo de mordidas obtenidas en plancha y el resultado de
una de ellas en el papel.


Posibilidades: La Manera Negra al aguafuerte, que aguantará mayor tirada que
las que rinde la aguatinta tradicional, o el mezzotinto.


Aguafuerte puntilleado


Aguafuerte sin límite de color. (cuatricromía)


Imitación berceau


Imitando los lápices de colores



                                     OTRO EJEMPLO MÁS ELABORADO QUE EL QUE
                                                             MUESTRO DE EJEMPLO
                                                                   PRIMER ESTADO



Como es lógico suponer, la plancha puede volver a incorporarse
a la ventana abierta en el cartón y de ese modo evolucionar en lo que
es el dibujo con tanto detalle como se nos antoje.

SEGUNDO ESTADO


TERCER ESTADO


CUARTO ESTATO


QUINTO ESTADO


SEXTO ESTADO


SEPTIMO ESTADO


OCTAVO ESTADO


NOVENO ESTADO


A partir de este instante procuraré rematar el grabado trabajando el abrigo y 
alguna que otra zona a la manera negra.












domingo, 14 de diciembre de 2014

Aguafuerte realizado al papel de lija o esmeril y texturado a la aguatinta.





He iniciado el grabado plasmando el dibujo previo mediante papel de lija o esmeril,
resaltando preferentemente las zonas más oscuras. 

Plancha zinc. Ácido nítrico 1 x 12. mordida 30 minutos.


Depositada y adherida la resina, comienzo a tapar las zonas que rendirán el tono
blanco más luminoso. Para ello recurro al barniz de secado rápido, lápiz litográfico, grafito puro y papel de calco.

Mismo ácido. 4 segundos de mordida con una resina extremadamente fina.


En la siguiente imagen, (detalle), se puede apreciar el uso del calco. Mediante
la presión de un objeto romo, el mismo se puede adherir a la resina  y brinda una
reserva capaz de resistir la mordida del ácido nítrico. Para hacer esos trazos o manchas
más resistentes aún, basta con repasarlas por encima con el lápiz litográfico.
El uso del lápiz de grafito puro, el más blando, permite igualmente degradaciones tonales
de gran delicadeza, en mordidas de escasos segundos.

6 segundos de mordida


Se procede a tapar cada tono por separado. Primero los blancos, se somete la matriz
a la corrosión, se extrae, se seca convenientemente con papel de periódico, y se sigue protegiendo la superficie del metal al objeto de obtener el tono siguiente,

15 segundos de mordida.


La evolución parece lenta, pero por este método la aguatinta (en negativo) evoluciona
con asombrosa rapidez.

30 segundos de mordida


Según se trabaja el dibujo previo va desapareciendo gradualmente, protegido por la
película de barniz que vamos depositando encima.

45 segundos de mordida


Hemos de tener en cuenta que el uso del lapiz litográfico crea suaves veladuras que
tendrán la propiedad de ralentizar las mordidas del ácido a voluntad, de modo que cada mordida
nos facilita en realidad una gran variedad de tonos, no uno solo, como sucede cuando se
recurre solo al barniz de secado rápido como reserva.

50 segundos de mordida


Los últimos detalles, los que rinden finalmente el tono más oscuro nos exigen
ser cuidadosos, para no olvidarnos de dejar algún rincón del grabado sin proteger. Como
se puede apreciar en la imagen, los árboles y la sombra del puente es lo último que queda
desprotegido.

1 minuto de mordida.


Tras la última inmersión en el medio acidulado, la matriz se coloca sobre papel de
periódico para proceder a su limpieza con aguarras y alcohol de quemar, que será el
encargado de anular la resina.

2 minutos de mordida.


Detalle de la plancha ya terminada en lo referente a las reservas.


Ver la plancha tras la limpieza, es siempre un momento de lo más gratificante. En ese
instante uno solo piensa en estampar la que será la primera prueba de estado.


El resultado, para mi gusto, es demasiado intenso. Pienso que me he pasado
en la intensidad de las últimas mordidas. En realidad eso es algo que no me preocupa; basta con repasar la superficie de la matriz con un estropajo de aluminio para que el tono merme gradualmente
en toda la matriz.


Así ha sido. La obra se ha aclarado de un modo notable. Llegados a este punto uno piensa
siempre en lo que aconsejan los libros versados en la materia sobre la dificultad que plantea el tener
que volver a resinar la plancha para arreglar una aguatinta que rinda demasiado claro. Si uno se excede en el tono, siempre es posible rebajar el mismo bruñendo la matriz como lo haríamos con una manera negra. En este caso utilizo de nuevo el recurso del papel de lija al agua número 800. Con el esmeril puedo conseguir los tonos que desee y aumentar la intensidad sin dificultad. Los orificios que
nos procura se acoplan perfectamente a los poros de la aguatinta tradicional y puede ser rebajada la intensidad que se obtiene sin problema con el mismo bruñidor.


El aguatinta puede trabajarse cuidadosamente, con tantos detalles como se nos antojen recurriendo
pues al esmeril.


Este es el recurso que suelo utilizar: trabajar con un trozo de lija sobre el que incido mediante presión con un buril romo, al objeto de trasladar el graneado al barniz y de ese modo tramar el metal. Se procede de la misma manera que con un lápiz de grafito sobre una simple hoja de papel. No resulta complicado crear degradados, basta aumentar o disminuir la presión del buril romo según se evoluciona sobre la lija. Si nos pasamos en alguna zona, podemos utilizar el lápiz litográfico nº 5, el más blando, para proteger lo que queramos, teniendo en cuenta de no levantar el barniz, cosa que puede suceder debido a la grasa del litográfico. Si no queremos arriesgarnos, basta con utilizar directamente el barniz de secado rápido.


La última prueba de estado me indica que aún he de dedicarle un poquito más de tiempo
a la plancha, pero ya le queda menos y el resultado es gratificante.